Nos dedicamos a la formación, investigación y difusión del oficio de la luthería, especializándonos en guitarras y bajos de todo tipo. Capacitamos alumnos para convertirlos en profesionales idóneos, garantizando la calidad técnica en los procesos de construcción de los instrumentos musicales, para así contribuir a elevar el nivel de la luthería argentina en el futuro y satisfacer a los músicos más exigentes.

Es nuestra prioridad que cada alumno transite su desarrollo individual participando de una experiencia colectiva, en la cual la transmisión del saber docente se enriquezca en el intercambio con los estudiantes. Creando un efecto multiplicador de generación de conocimiento aplicado que se comparte dentro del entorno de nuestro espacio. Esta es la fórmula que hemos encontrado para contribuir a la formación del luthier y difundir el saber artesano, esperando que ello se refleje en la calidad funcional y estética de los instrumentos musicales por venir.

“La escuela de luthería El Virutero desea proporcionar a la sociedad un espacio de enseñanza e investigación en el oficio de la construcción artesanal de instrumentos musicales, que a través de la búsqueda del continuo perfeccionamiento, alcance el mayor nivel de formación internacional. Desde Buenos Aires, nos orientamos a contribuir a la perdurabilidad, valorización y difusión del oficio, aportando al desarrollo de la cultura musical.”

NUESTRA HISTORIA

El Virutero abrió sus puertas en el año 2000 en la Calle Jerónimo Salguero 3083 de la ciudad de Buenos Aires, en una época en la cual no era común ver en la capital de Argentina una escuela de oficios, menos aún de luthería y especializada en guitarras.

Actualmente el entorno es muy distinto, el oficio se ha vuelto popular, disponemos de espacios de difusión de la actividad y exposición de instrumentos, participamos de ferias nacionales e internacionales, formamos parte de la Asociación Argentina de Luthiers y de la Cámara de Fabricantes de Instrumentos Musicales. Accedemos a herramientas, maquinarias y materiales de excelencia mediante proveedores dentro y fuera del país, formamos a más de 1000 estudiantes desde nuestros inicios, muchos de ellos son colegas muy bien posicionados, otros también enseñan sus conocimientos. Podemos asegurar que el oficio creció de manera exponencial desde el 2000 a estos días.

Por todo esto, nosotros estamos orgullosos de ofrecer un espacio en donde se puedan compartir experiencias, generar proyectos conjuntos, y disfrutar del oficio aprendiendo y enseñándolo

Pero comenzando desde el principio, a finales del Siglo XX, el fundador de la escuela -Esteban Gonzalez- aprendió luthería de forma autodidacta construyendo aerófonos tradicionales. Luego tuvo un proyecto inconcluso sobre construcción de guitarras con Esteban Pérez Esquivel y finalmente obtuvo conocimientos más profundos estudiando con Rodolfo Cuculelli, quien se mudaría a Italia dejando varios alumnos y la semilla plantada.
Esteban continuó su camino creando El Virutero, funcionaba en su propio taller que se convertía en salón de clases por las tardes o noches algunos días a la semana. Julio Malarino lo reemplazaba en alguna oportunidad que el no podía dar las clases. Julio fue docente de la Universidad de Buenos Aires durante 10 años y del Instituto Universitario Nacional de Arte (ex IUNA hoy UNA) durante cinco años. En el año 2003 Gonzalez y Malarino sumaron sus experiencias asociándose en partes iguales en el proyecto educativo El Virutero.
Comenzaron mudando la escuela una casa grande en Carlos Tejedor 16, el 1ro de mayo de 2003. Ellos mismos acondicionaron el espacio para las aulas, arreglando y pintando, haciendo la instalación eléctrica correspondiente, construyendo los bancos de trabajo, los tableros de herramientas, los moldes y plantillas, y de a poco pusieron a funcionar la escuela ocupándose de todo, desde las clases hasta la limpieza.

Al poco tiempo, algunos alumnos como Luciano Ravioli, Emmanuel Abeldaño y Diego Troisi se convirtieron en amigos y colaboradores, Algunos colegas como Daniel Fernández y Hernán Rojo se sumaron como docentes. Se empezaron a repartir tareas entonces Esteban y Julio se abocaron a dirigir y enseñar solamente, lo que les dejaba mayor tiempo libre para desarrollar su actividad como constructores.
Ya a mediados del año 2004 los dos lutieres tenían la escuela funcionando muy bien y cada uno por su parte lograba un gran éxito con la venta de guitarras. Esto fue coincidente con el desarrollo económico de Argentina que se levantaba luego de la gran devaluación al final del gobierno de Fernando de la Rúa que con el fin de la convertibilidad provocó una profunda crisis política y económica que se sostuvo durante el 2002 y parte del 2003.

Entre la recuperación del país y el crecimiento profesional de Malarino y Gonzalez, se creó un campo propicio para que ambos se dedicaran a sus guitarras, y sin buscarlo descuidaran la escuela, fue un proceso gradual que ninguno de los dos pudo notar hasta que se encontraron con una gran baja de alumnos y teniendo que pagar los costos de mantenimiento con la venta de sus guitarras para sostener la escuela abierta. Debido a esto a fines del 2006, Esteban decide dejar la escuela y Julio compra su parte quedando como único responsable de El Virutero.

Gonzalez continuó como profesor de la escuela, que junto a Fernández, Rojo y Malarino conformaba el grupo de profesores. Al poco tiempo Rojo sería reemplazado por Gervasio Barreiro. Este grupo se completaba con alumnos/ayudantes como Diego Troisi, Gustavo Folco, Facundo Soto y Gustavo Versace, que en el futuro quedarían a cargo de las clases.

Durante el 2007 la escuela incorporó ex alumnos a su staff, nuevas propuestas de cursos de luthería, y un espacio llamado “Taller de Ex alumnos” que dirigió Gustavo Folco. Este Taller nucleaba a algunos ex alumnos de la escuela que construían y vendían sus instrumentos a través de ella. En este grupo se incorporaron al equipo Exequiel Pinto, Leandro Salzmann y Alexis Dalaisón.

En 2008, se crea la Escuela de Oficios Artesanales coordinada por Jorge Bojanich con la intención de sumar experiencias de técnicas artesanales a la formación del luthier. Se crearon talleres de forja de acero damasco a cargo de Mauricio Daletzky, de cincelado en plata con Pablo Ferreira y Luis Chávez, y de talla en madera (este último no logró concretarse). Si bien la escuela de artesanías no prosperó los talleres de Forja y platería se sostuvieron muchos años.
Durante el 2009 la escuela y su equipo realizaron un trabajo introspectivo de acompañamiento a cargo del sociólogo Gustavo Gibert, esto afianzó al grupo y organizó enormemente las actividades. Fue un año de gran crecimiento que se vió reflejado tiempo después en la calidad de los trabajos de los alumnos. En ese período se incorporaron Dalaisón, Troisi, Folco, Versace Pinto, Víctor Vélez, Ángel Spalletta como docentes y posteriormente Martín Mielli como ayudante.
El afán de superación de Malarino lo llevo a abrir una nueva sede, que fue pensada en un principio como centro de perfeccionamiento de los ex alumnos de El Virutero. Esta sede se instala dentro de su propio taller en el barrio de Olivos partido de Vicente López, al norte de la Ciudad de Buenos Aires. Durante 2014 El Virutero funcionó en Buenos Aires y en Olivos, finalmente se decidió centralizar todo en un solo espacio. Y manteniendo el alto nivel de exigencia del centro de perfeccionamiento, Olivos quedó como único espacio de formación de El Virutero. Aunque la escuela que ya estaba instalada y funcionando en capital siguió su propio camino. Malarino reunió a cinco ex alumnos y docentes de la escuela: Diego Troisi, Exequiel Pinto, Alexis Dalaisón, Gustavo Folco y Leandro Salzmann. A ellos les ofreció que continuaran con el lugar y los alumnos, los tres primeros aceptaron y siguieron con una escuela de luthería llamada El Taller, que funciona actualmente.

También se pudieron concretar, durante tres años consecutivos, los encuentros “Luthiers Haciendo Escuela” organizados por El Virutero y el Fondo Nacional de las Artes, y gracias a la Asociación Argentina de Luthiers. El Museo de Luthería con la colaboración de Gonzalo Sotil y la museóloga Graciela Juárez. La participación de prácticamente todas ferias nacionales donde hubiera espacio para el oficio y algunas internacionales muy importantes como “MusicMesse” en Frankfurt, Alemania, y “The NAMM Show” en Los Ángeles, Estados Unidos.

Ya en Olivos El Virutero se arraigó como referencia en la formación de Luthiers constructores de guitarras de todo tipo (bajos incluidos). En estos más de 20 años de trayectoria, con cientos y cientos de alumnos que aprendieron el oficio, muchos colegas y docentes formados, y hasta el orgullo de que el actual presidente de la Asociación Argentina de Luthiers sea un ex alumno y ex docente de El Virutero.

El Virutero
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